"Quiero ser una bendición y un servidor para la comunidad", explica. La organización de Johnny Bradford, "On the Move Ministries with Jesus Outreach", desarrolla su labor fuera de los muros de la iglesia. La fe sigue siendo una parte importante del enfoque de Bradford respecto al servicio a la comunidad. "Voy a donde hay gente que pasa hambre", afirma.
En marcha: Cómo el anciano Johnny Bradford mejora el acceso a los alimentos en todo Oregón
En marcha: Cómo el anciano Johnny Bradford mejora el acceso a los alimentos en todo Oregón
Llegar a las personas donde están
A sus 71 años, el anciano Johnny Bradford sigue conservando la complexión fuerte del deportista que fue en su día. Son las ocho de la mañana y carga cientos de cajas de comida en su camioneta alquilada. Ryder le da un descuento con un camión refrigerado. Aunque lo agradece, espera poder tener el propio algún día. Por ahora, da un portazo, se pone al volante y reza una oración antes de empezar el día. Si le preguntan a dónde va, su respuesta es "Voy a donde me lleva el espíritu".
Un enfoque móvil para la distribución de alimentos
En un día cualquiera, esto puede suponer desplazarse en coche hasta un albergue comunitario, un refugio para víctimas de violencia doméstica o un complejo de viviendas para personas de bajos ingresos, para repartir cajas de comida y productos alimenticios. Podría significar hacer entregas a iglesias de las comunidades de personas negras, rusas y somalíes. O conducir mucho más allá de Portland, llevando comida a comunidades como la reserva de Warm Springs o a los bomberos que luchan contra los incendios forestales.
Oregon Food Bank colabora con Johnny Bradford, proporcionándole ayudas en forma de alimentos, apoyando su evento anual de reparto de mochilas —al que acuden más de 500 personas— y ayudándole a mejorar sus habilidades para redactar solicitudes de subvenciones. Oregon Food Bank también le está ayudando a poner una despensa permanente de alimentos en la iglesia de Mallory Street, lo que permitirá que las familias del vecindario tengan acceso al alimento fresco. Espera convertirse en un aliado oficial de Oregon Food Bank en el futuro, lo que ampliará su acceso a alimentos frescos y culturalmente adecuados para las comunidades a las que presta servicio.
"El conocimiento que tiene Johnny de la comunidad y su labor de defensa demuestran por qué las personas más afectadas por el hambre son las que deberían definir las políticas", afirmó Devin Dinihanian, organizador comunitario de Oregon Food Bank.
Johnny llama a lo que hace "ministerio en las calles", y dice que él mismo viene de la calle y que se identifica con la gente de ahí. Va donde otras personas no se atreven a ir: a campamentos de personas en situación de calle o que luchan contra la adicción a las drogas. Podría despertar a un hombre que esté durmiendo en la acera y darle un sándwich. "A veces la gente solo necesita que alguien se detenga y les preste atención", afirma Bradford. "Cuando le das a la gente comida y algo con que vestirse, te hablarán"
Fomentar la confianza a través del alimento
Para Bradford, el alimento suele ser el primer paso para establecer vínculos. "La comida aporta seguridad", afirma.
Una parte fundamental de este trabajo consiste en orientar a jóvenes que atraviesan dificultades o se meten en problemas. Algunos acuden a través de programas comunitarios de salud mental o de servicios comunitarios impuestos por los tribunales. Ayudan a cargar el camión o participan en las rutas de reparto. El trabajo les aporta responsabilidad, organización y la oportunidad de vislumbrar un futuro diferente. El ministerio también proporciona a las personas suministros básicos, orientación y apoyo a quienes se enfrentan a situaciones de inestabilidad en la vivienda, tienen problemas con la justicia u otros desafíos de vida.
De la experiencia vivida al liderazgo comunitario
Johnny creció en el sur de Los Ángeles, no muy lejos de Watts y Compton, donde se le conocía por ser un buen estudiante y deportista. Pero su vida dio giros difíciles desde muy pronto, y le costó mucho encontrar su camino.
Años más tarde, Bradford afirma que llegó a un punto de inflexión. Para el final de sus treintas, decidió rehacer su vida. Desde entonces, ha dedicado sus esfuerzos a ayudar a otras personas que se enfrentan a dificultades similares a las que él mismo vivió en su día.
Cuando un amigo suyo de Portland se convirtió en líder de una iglesia, Bradford fue a visitarlo y decidió quedarse, ya que allí también tenía familiares lejanos. Con el paso del tiempo, empezó a organizar actividades de acercamiento a la comunidad, a menudo repartiendo comida desde la parte trasera de su coche mientras hablaba con la gente en la calle.
"Simplemente empecé a disfrutar lo que hacía", afirma.
Hace trece años pasó por delante de una comisaría en la que se estaba repartiendo comida como parte de una iniciativa de acercamiento a la comunidad. Se ofreció a echar una mano y le dieron unas cuantas cajas, que él llevó a su destino. A partir de entonces, volvió cada semana. Y nunca dejó de hacerlo. Creó una red de proveedores de alimentos y aliados comunitarios. Primero utilizó una camioneta de la iglesia y, después, una camioneta de transporte. Hoy conduce un camión refrigerado alquilado. Reparte hasta cinco toneladas de comida a la semana. Su enfoque "en movimiento" le permite llegar a lugares a los que las organizaciones alimentarias más grandes y lejanas a menudo no pueden llegar.
"Hay tanta necesidad en Portland. Hay mucha hambre. Mucha gente la está pasando mal", afirma. " "Podría repartir 20,000 libras de comida en cuatro horas."
En todo Oregón, el aumento del costo de la vivienda y los bajos salarios siguen llevando al límite a muchas familias, lo que aumenta la necesidad de contar con programas comunitarios de distribución de alimentos.
Hay ciertos momentos que se le quedan grabados y marcan la diferencia.
Como aquella vez que llevó su camión refrigerado hasta un parque de casas móviles. Una niña pequeña salió a recibirlo a la puerta. Se volvió hacia su madre y le dijo: "Mamá, estaba pensando en la leche y tú me dijiste que no teníamos. Y ahora este hombre trajo un poco". Estaba tan contenta que lo abrazó.
"Después de eso, volví a visitar a su familia una vez al mes. Su padre había estado pasando por un mal momento y más tarde me dijo que quería registrarse en un programa de rehabilitación. Le ayudé a ponerse en contacto con uno y ahora cambió su vida".
Historias como esa le recuerdan a Bradford por qué sigue con esta labor.
Sabe que una caja de comida no lo resuelve todo. El hambre suele estar relacionada con la inestabilidad en la vivienda, los bajos salarios, las desigualdades en el acceso a los servicios de salud y los sistemas que hacen que demasiadas personas tengan dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. Pero la comida puede abrir la puerta.
Por qué son importantes las alianzas con la comunidad
A través de alianzas con líderes comunitarios como Bradford, Oregon Food Bank trabaja para ampliar el acceso a los alimentos, al tiempo que apoya soluciones a largo plazo que aborden el hambre y sus causas de raíz.
Para Bradford, la misión sigue siendo sencilla.
"No paro ni un momento", dice, "porque siempre hay alguien que necesita ayuda".
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